Tras sus años de formación
en Zaragoza e Italia, Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 – Burdeos,
1828) se instaló en Madrid en 1775 para iniciar la carrera cortesana que había
ambicionado desde muy joven.
La biografía y la obra de
Goya ocupan un lugar excepcional en la Historia del Arte. Su larga vida y su
intensa e ininterrumpida actividad pictórica, la diversidad de temas y técnicas
—óleos, dibujos y grabados—, la variedad de sus etapas, y su especial
sensibilidad ante el momento histórico que le tocó vivir le convierten en una
figura única de la pintura y de la Historia.
Goya fue testigo de los
extraordinarios cambios de la sociedad
de su tiempo, viviendo la plenitud de la vida del Antiguo Régimen y los inicios
de la Edad Contemporánea. Su contacto con intelectuales como Jovellanos,
Iriarte o Fernández de Moratín le pusieron en contacto con las ideas de la
Ilustración, que también habían prendido en familias de la aristocracia con las
que Goya tuvo relación.













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