viernes, 1 de junio de 2018

500 ÑOS DE REFORMAS DE LUTERO


En 1517, Martín Lutero clavó sus 95 tesis contra las indulgencias en la puerta de la iglesia de Wittenberg, un acontecimiento que Supuso el cisma de la Iglesia Romana de Occidente, transformando el mundo de un modo como pocas veces lo ha hecho otro hombre antes o después de él. En aquel momento, Lutero tenía 34 años, desempeñaba desde hacía cinco el cargo de profesor en la facultad de teología de la Universidad de Wittenberg, una profesión que mantuvo de por vida, y vestía desde hacía doce el hábito de los agustinos recoletos.
Pero las indulgencias fueron solo la piedra de toque de Lutero. La iglesia de Roma vivía inmersa en una crisis fundamental de credibilidad, acusada de falta de espiritualidad, de degradación moral, de tráfico de prebendas, de mantener a una curia impía y de imponer una interpretación unívoca de la Biblia, entre otras cosas.
El Papa de los Médici, León X, pronunció sentencia de herejía contra Lutero en 1520, y el mismo día que entró en vigor la excomunión, Lutero pronunció sentencia de herejía contra la iglesia pontificia, que según él había caído en falsedad, y proclamó que el verdadero Anticristo era precisamente el Papa. Y fue más allá: entregó a las llamas, delante de la puerta de Elster, en Wittenberg, el Derecho canónico, algunos libros de penitencia y de enseñanza escolásticos y la bula de amenaza de excomunión de León X.
El segundo suceso clave en relación a la ruptura con la iglesia se dio al regreso de Lutero del castillo de Wartburg, donde después de la Dieta de Worms, lo habían recluido por razones de seguridad.
Lutero luchó contra las convenciones y las imposiciones eclesiásticas y sociales de su época, lo que demostró a lo largo de su vida. Así, se casó, en contra de la corriente dominante, con la monja Catalina de Bora en 1525, con la que tuvo seis hijos, a dos de los cuales tuvo que enterrar él mismo.
Después de muchos años de estudio de las Sagradas Escrituras, Lutero decidió traducir la Biblia al alemán, lo que supuso un punto de inflexión en la divulgación popular del texto para los laicos y los pobres.
Lutero murió en su lugar natal de Eisleben, a los 62 años.