lunes, 21 de enero de 2019

Artemisia Gentileschi.


(Roma, 1593-Nápoles, 1652/1653). Pintora italiana. Hija del también pintor Orazio, con quien se educó artísticamente y del que se muestra deudora, sobre todo en sus primeras obras.
Después de una estancia en Florencia (1614-1620), se estableció en Roma entre 1620 y 1627, con breves viajes a Génova y Venecia.
En 1630 se encontraba ya en Nápoles, donde situaría su taller, manteniéndose siempre en estrecho contacto con Stanzione. Allí desarrolló lo más fecundo de su producción, convirtiéndose en una de las figuras artísticas más importantes de la ciudad, influyendo en todo el medio napolitano, especialmente en el propio Stanzione, Finoglia y Cavallino.
En 1638-1639 tuvo lugar un paréntesis de su estancia napolitana, pues viajó a Londres, donde se encontraba su padre. Allí no dejó de pintar, conociéndose sus trabajos para la nobleza inglesa. Su primera obra firmada y datada es una Susana y los viejos (1610), realizada con tan solo diecisiete años, que mostraba ya dos de las preocupaciones que serían frecuentes en su pintura: la representación de heroínas y el desnudo femenino.
Sus numerosos viajes la situaron en lugar de privilegio para el conocimiento y la valoración tanto de la pintura contemporánea como de los máximos ejemplos del siglo anterior. Formada en el caravaggismo suavizado de su padre, del que supo también reproducir sus modos elegantes, mostró su preferencia por unos tonos más dramáticos que aquél. A la vez, gustó de utilizar unas entonaciones cromáticas y lumínicas de una forma que los caravaggistas no habían sabido trabajar hasta entonces. Esto la convirtió en protagonista de primera fila en la metamorfosis de la pintura napolitana a lo largo de la década de 1630, en la que partiendo del más estricto naturalismo se llegaba al aprecio de los valores atmosféricos y cromáticos del neovenecianismo.
Su única obra en el Museo del Prado es considerada por Roberto Longhi como el más logrado estudio lumínico de interior de toda la pintura italiana del siglo XVII. Su realización se llevó a cabo en Nápoles hacia 1633-1635. Con ella se completaba la serie de la vida de san Juan pintada por Stanzione para el palacio del Buen Retiro, donde se encontraba según el inventario de 1701. (Fuente: Museo del Prado).








 




Sofonisba Anguisola.


(Cremona, h. 1530-Palermo, 1626). Pintora italiana. Perteneciente a una noble familia de Cremona, fue educada en la pintura junto a sus cinco hermanas. Primero, desde 1545 aproximadamente, estudió con Bernardino Campi, y con ­Bernardino Gatti a partir de 1549. ­

 Destacó en la rea­lización de retratos, llevando a cabo un tipo de repre­sen­tación un tanto informal, en el que a menudo sus modelos desarrollan tareas aparentemente domésticas y son familiares.
Encontramos en sus numerosos auto­rretratos en los que Sofonisba aparece leyendo, tocando algún instrumento musical o pintando; todos estos atributos son a la vez representaciones elocuentes de las actividades a las que está sujeto un noble de su rango. En sus primeras obras, se ha señalado la influencia de su maestro Campi, quien asimismo destacó por sus retratos. De Gatti, sin embargo, se ha hecho derivar la influencia de Correggio, que se dejaría sentir en Cremona a lo largo del siglo. Esta influencia parmesana matiza suavemente el acercamiento veraz a los objetos y materias que realiza ­Sofonisba, quien además insiste especialmente en el estudio psicológico de los modelos. 
Su actividad en ­Cremona también incluye pequeñas obras religiosas, realizadas con el objetivo de satisfacer un tipo de devoción privada. En 1559 fue invitada a la corte de Felipe II gracias a los oficios del duque de Alba y del duque de ­Sessa, gobernador de Milán. 

Trasladada a Madrid, ejerció de dama de compañía de la reina Isabel de Valois y continuó realizando retratos. Hacia 1571 se casó con Fabrizio de Moncada, hermano del virrey de Sicilia, adonde se dirigió seguidamente. Tras la muerte de su primer esposo, volvió a contraer matrimonio con el noble genovés Orazio Lomellino, y vivió entre Génova y Palermo. En esta última ciudad la visitó Antonio van Dyck en 1624, retratándola en su cuaderno de viaje y anotando una edad de noventa y seis años que no la impedía conservar un genio sutil y ser capaz de discutir todavía sobre la pintura. El retrato de Felipe II (Prado), anteriormente estuvo atribuido a Juan Pantoja de la Cruz, tal y como aparecía inventariado en el Alcázar de Madrid en 1686. Ulteriores apreciaciones estilísticas desaconsejaron esta filiación, señalándose su semejanza con otras pinturas de la artista de Cremona. Todo ello se afirmó más sólidamente a partir de la exposición que tuvo lugar en el Museo del Prado en 1990, Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II, que dio la oportunidad de realizar un examen técnico de la obra. Del mismo modo, su Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II también fue considerada anteriormente de Pantoja de la Cruz.(Fuente. Museo del Prado)















BICENTENARIO DEL PRADO


 Bicentenario del Museo del Prado.

El museo fue diseñado por Juan de Villanueva en época de Carlos III, como gabinete de Ciencias naturales.
Surge de la Ilustración, para hacer llegar el arte a todo el mundo, hacer el arte asequible al gran público. El Prado nace en el reinado de Fernando VII y de su mujer Isabel de Braganza, 19 de Noviembre de 1819. El Museo nace de las colecciones reales y permite así que esa obra se conozca. Isabel de Braganza (sobrina y mujer del monarca) muere en el parto y no va a ver culminado el proyecto.
ISABEL DE BRAGANZA señala los planos del Museo del Prado y señala la apariencia original del museo.
Pero el origen del museo está antes, ya que se forma con las colecciones reales, núcleo principal de la colección.
Se fue gestando una colección en la corte a partir del siglo XVI.
En la Edad Media sí hubo un gusto por atesorar obras de arte, pero por entonces no había una clara diferenciación entre el patrimonio de la corona y del rey. A la muerte del monarca muchas obras eran vendidas  y otras pasaban a su familia.
La colección va a empezar con el nieto de Isabel la Católica, Carlos I y con el hijo de éste Felipe II.
La colección se amplía con compras y regalos y con el trabajo de los pintores bajo su Mecenazgo , es decir, los denominados pintores de la Corte.
A finales del siglo XVIII con la Ilustración, se empieza a generar la idea de crear un museo Real, con las colecciones de cuadros que atesoran los Reyes.
Con la Invasión Napoleónica (1808) se frena este primer impulso.
José I Bonaparte va a tener una proyecto en 1809 de crear un Museo de Pintura, y se pretende generar una colección de obras maestras que serían llevadas a París al museo Napoleón.
Tras la Guerra de la Independencia, la idea de crear una galería de pintura no se había olvidado. Cuando Isabel de Braganza pasa a ser reina se preocupa por la situación de las obras tras la invasión napoleónica. Isabel era un mujer de gran cultura y decide crear un museo, de las obras de los reales sitios.
La pintura española era desconocida en el resto de Europa.
El gabinete de Historia Natural que había recibido daños tras la Guerra de la Independencia, va a ser arreglado e inaugurado en 1819 ya había muerte Isabel de Braganza.
Se acondicionan en un primer momento únicamente 3 salas, y abierto al público general un único día a la semana, el resto era para estudiosos.
A la muerte de  Fernando VII, puesto que todavía la colección es del rey, se plantea si se tiene que dividir la colección entre las tres herederas ( 2 hijas:  Isabel y Luisa Fernanda y mujer : María Cristina).
Isabel le comprará cuando sea mayor a su hermana la parte de la Colección, para mantener la integridad de la colección.
En 1865 se desliga la colección del patrimonio personal del monarca y para que forme parte del Patrimonio de la Corona.
En 1868 la Gloriosa destrona a Isabel II y el Museo es nacionalizado.
Se van a unir a este museo las obras del Museo de la Trinidad, creado a partir de la desamortización de Mendizábal, obras del clero que estarán en el Museo de la Trinidad Descalza.
En 1872 entonces se decide fusionar estos dos museos nacionales, el Museo  de Pintura y Escultura de la Trinidad y el Museo del Prado.
En 1894 se va a crear el Museo de Arte Moderno (en la Biblioteca Nacional) y va a haber obras que se intercambian entre ambos museos. Durará hasta 1971, en que se cierra y parte de las obras pasan al Museo del Prado y otras al de arte Contemporáneo ( en donde hoy es el Museo del Traje).
El 16 de Noviembre de 1936, la Legión Cóndor de la Alemania nazi, bombardeó el Museo del Prado. Las obras había sido trasladadas días antes a los sótanos del Museo, por lo que no hubo pérdidas.
No obstante, este suceso hace que las obras tengan que ser trasladadas rápidamente ( aunque esta decisión ya se había tomado incluso antes del ataque).
Las obras van a ser descolgadas y embaladas, 300 van a llegar a Suiza, pasando por Valencia y Cataluña, en Ginebra harán una exposición con ellas.
En 1985 se denominará Museo Nacional del Prado.
En 2007 se añade la parte diseñada por  Rafael Moneo  fundamentalmente para exposiciones temporales.
En el 2009 se inauguró en el antiguo salón de baile lo que es el Casón del Palacio del Buen Retiro, un espacio para biblioteca, archivo, centro de estudios.
Siguen las donaciones y compras.
Se quiere habilitar el salón de reinos en el 2019.