martes, 8 de diciembre de 2015

CURSO 2015- 2016. Las reglas del juego.

Exposición del fotógrafo madrileño Chema Madoz en el CEART en Fuenlabrada- Madrid. Chema Madoz cuenta realidades aparentes, instantes momentáneos, poemas visuales.Una nueva utilidad, una nueva visión de los objetos. José María Rodríguez Madoz nace en Madrid en 20 de enero de 1958. Entre los años 1980 y 1983 cursa Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid que simultanea con los estudios de fotografía en el Centro de Enseñanza de la Imagen. La Real Sociedad Fotográfica de Madrid expone la primera muestra individual del autor en el año 1985. En 1988 la Sala Minerva del Círculo de Bellas Artes (Madrid) inaugura su programación de fotografía con una exposición de sus trabajos. Dos años después, en 1990, comienza a desarrollar el concepto de objetos, tema constante en su fotografía hasta la fecha. En 1991 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía muestra la exposición "Cuatro direcciones: fotografía contemporánea española" que itinerará por varios países. Algunas fotografías de Madoz forman parte de esta exposición. Ese mismo año recibe el Premio Kodak. En 1993 recibe la Bolsa de Creación Artística de la Fundación Cultural Banesto. La Editorial Art-Plus de Madrid edita en 1995 su primera monografía: el libro Chema Madoz (1985 - 1995). En 1999 el Centro Gallego de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela muestra la exposición individual de trabajos realizados entre 1996 y 1997. A finales de ese año, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía le dedica la exposición individual "Objetos 1990 - 1999", que se configura como la primera muestra retrospectiva que este museo dedica a un fotógrafo español en vida. En el 2000 el fotógrafo madrileño recibe el Premio Nacional de Fotografía de España. Ese mismo año la Bienal de Houston Fotofest le reconoce como "Autor Destacado". Su obra sobrepasa las fronteras españolas.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

CURSO 2015- 2016. Los objetos hablan.

Los objetos hablan. Colecciones del Museo del Prado. Hombres y mujeres pueden reconocerse a través de ciertos objetos que les han acompañado a lo largo de los tiempos –a la hora de alimentarse, de vestirse, de desarrollar un trabajo o, simplemente, disfrutar de su ocio–, ya que esos objetos son depósitos de la memoria, tanto individual como colectiva. Nos informan sobre costumbres y creencias, y también sobre las circunstancias históricas y sociales del momento en que fueron utilizados. Pero al mismo tiempo sugieren ideas, permiten establecer relaciones entre conceptos muy diversos, despiertan en quienes los contemplan todo tipo de sentimientos e invitan a soñar, a imaginar y a evocar otros lugares o momentos. Los cuadros del Museo –los bodegones, por ejemplo– muestran una gran cantidad de elementos simbólicos, que contribuyen a enriquecer el aspecto formal que ofrecen y nos permiten un acercamiento al mensaje que el artista o su mecenas o cliente quisieron transmitir. Pero también hay en ellos numerosos detalles escondidos que nos obligan a recorrer una y otra vez la superficie pictórica para aprehender su esencia y su valor. Los objetos hablan, y además –y esa es la clave– nos invitan a dialogar. Ese es el objetivo de la exposición: plantear un diálogo entre sus visitantes y los objetos del Museo del Prado, tanto los «reales» o tridimensionales como los representados en la cuidada selección de pinturas que forman parte de ella.